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En el valle del Silencio, entre robles, nogales y castaños, las casas de Peñalba, ocultan uno de los más importantes monumentos de arquitectura mozárabe de España.
Casi inadvertida, se alza la iglesia de Peñalba de Santiago, único resto del monasterio que fuera fundado por San Genadio, allá por el siglo X, entre 931 y el 937, durante el reinado de Ramiro II. Los restos de aquel edificio sirvieron posteriormente para la construcción de las actuales viviendas de los habitantes del valle.
Estas típicas casas serranas, de piedra y techos de pizarra, se amontonan en torno a su Iglesia sobre la fuerte pendiente de la ladera de la montaña. A modo de gran balcón natural, Peñalba mira hacia los valles del Silencio y Friguera.
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